Durante muchos años trabajé diseñando y desarrollando sitios web buscando que “cargaran rápido”.
Mi referencia casi siempre era el puntaje de PageSpeed: mientras más alto, mejor.

Pero hace poco, revisando proyectos recientes, entendí algo clave: no todo lo que mejora el puntaje mejora la experiencia real del usuario.
Ahí fue cuando empecé a prestar verdadera atención al LCP (Largest Contentful Paint).

Qué hacía antes

Antes me enfocaba en:

  • reducir tamaños generales
  • activar plugins de caché
  • optimizar “todo lo que el test decía”

Y sí, muchas veces el puntaje subía…
pero visualmente el sitio seguía sintiéndose lento o inestable.

Qué entendí sobre el LCP

El LCP no mide “velocidad” en abstracto.
Mide cuándo aparece el contenido principal que el usuario está esperando ver.

En la práctica, casi siempre es:

  • una imagen principal
  • un banner
  • un bloque grande de texto
  • o un fondo visible en el primer pantallazo

Ahí entendí que:

puedes optimizar muchas cosas y aun así tener un LCP malo
si ese elemento principal está mal gestionado.

Qué hago ahora

Hoy mi enfoque es distinto.

Antes de tocar nada, reviso:

  • cuál es el elemento que marca el LCP
  • cómo se carga
  • si depende de imágenes, fuentes o scripts
  • si realmente debe ser ese elemento

A partir de ahí tomo decisiones más conscientes:

  • optimizar lo que impacta el LCP
  • no tocar lo que no aporta
  • y dejar de perseguir el 100 solo por el número

Conclusión

No se trata de hacer sitios “perfectos” para una herramienta,
sino de hacer sitios usables, estables y rápidos para las personas.

Este blog es un espacio donde voy a documentar este proceso:
lo que voy aprendiendo, lo que funciona y lo que no,
aplicado a sitios WordPress reales.